Érase una vezhombres y ovejas
Introducidas en los Pirineos hace varios miles de años, las ovejas pronto desempeñaron un papel fundamental en la historia de la humanidad. Como proveedoras de la leche necesaria para la elaboración de mantequilla y quesos, y como fuente de carne para las razas más robustas, las ovejas no tardaron en encontrar su lugar en las familias pirenaicas.
Tras la trashumancia primaveral hacia los pastos de altura, de donde bajan cada otoño, se les esquila el vellón: el uso de la lana como fibra textil se remonta a la Edad del Bronce y ¡ya se tejía hace más de veinte siglos en los Pirineos! La lana se sumaba al lino y al cáñamo, dos plantas que también se utilizaban en la confección de prendas sólidas y resistentes a las inclemencias del tiempo y al frío.









