Una fortaleza estratégicay un sistema defensivo
Los primeros en aprovechar la posición estratégica de la roca sobre la que se asienta el castillo fueron los romanos, en la época de la conquista de la Galia.
Posteriormente, en los siglos XI y XII, la fortaleza se convirtió en la residencia señorial del conde de Bigorre. Más tarde pasó a ser una plaza fuerte para controlar las rutas del piedemonte, disputadas por diversos príncipes y líderes políticos del sur de Francia.
Su función de defensa de la población permitió a los habitantes de Lourdes refugiarse en él durante numerosos conflictos, como la cruzada albigense o las guerras de religión. Por ello, a lo largo de los siglos, el castillo fue desarrollando un conjunto de elementos defensivos como el puente levadizo, la reja levadiza, las atalayas, las murallas, la plataforma de artillería y la torre del homenaje. Esta última, construida en el siglo XIV, dominaba otras tres torres que hoy han desaparecido.
En el corazón de la ciudad, solo queda en pie una torre: la torre de Garnavie, también conocida como torre de la Guigne. Esta antigua torre de vigilancia de la muralla de la ciudad es, junto con el castillo, el único vestigio del sistema defensivo de la ciudad de Lourdes.

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