De la idea a la obra
Cuarenta años después de las apariciones, en Lourdes abundan los proyectos de desarrollo turístico. Entre ellos, el de un remonte hasta la cima del Grand Jer se materializa en agosto de 1898, cuando el ingeniero Alphonse Chambrelent obtiene una concesión municipal.
Finalización de las obras
El proyecto era tan descabellado como impresionante la rapidez de su construcción. En solo quince meses, se excavaron los túneles, se levantaron los viaductos, se colocaron las vías y se construyeron las estaciones. Todo ello fue posible gracias a un ingenioso teleférico de servicio que permitía transportar las piedras desde la cercana cantera del Petit Jer, pero también a la duplicación de la carga de dinamita.
¡El funicular ya está en marcha!
En mayo de 1900 entró en servicio el funicular del Pic du Jer. En junio, los primeros afortunados subieron a sus vagones de madera, que por aquel entonces no tenían ventanas, sino amplias aberturas que daban al vacío. ¡Vértigo asegurado!
Único en su género
Unos años más tarde, se pusieron en marcha los teleféricos del Béout y del Pibeste. Entre 1969 y 1990 dejaron de funcionar, lo que convirtió al Funicular del Pic du Jer en el único medio de transporte que permitía acceder a este magnífico mirador sobre Lourdes.








