Una iniciativa que surgió de las Apariciones
Las piscinas del Santuario de Lourdes tienen su origen en las palabras dirigidas a Bernadette Soubirous durante la novena aparición, el 25 de febrero de 1858: «Ve a beber a la fuente y lávate allí». » Este gesto, realizado por primera vez junto a la fuente de Massabielle, sigue viviéndose hoy en día por mujeres y hombres procedentes de todos los rincones del mundo. Para muchos, constituye uno de los momentos más destacados de su visita a Lourdes, sea cual sea el motivo que les haya llevado hasta el Santuario.
Las Piscinas ocupan un lugar especial en el recorrido de la visita. No son ni un centro de tratamiento ni un espacio de baño en el sentido habitual del término. Acogen a quienes desean sumergirse en el agua del manantial, en un entorno donde la calma, el respeto y el acompañamiento son el núcleo de la experiencia.
A la entrada, las miradas se cruzan sin mediar palabra. A la salida, cada rostro cuenta una historia diferente. Las Piscinas no prometen una experiencia idéntica para todos; simplemente ofrecen un lugar donde cada uno es libre de vivir ese momento a su manera.

Vista del Santuario de Nuestra Señora de Lourdes
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